Rompiendo las olas****


TÍTULO ORIGINAL Breaking The Waves
AÑO 1996
DURACIÓN

159 min.

PAÍS

DIRECTOR Lars von Trier
GUIÓN Lars von Trier
MÚSICA Joachim Holbek
FOTOGRAFÍA Robby Müller
REPARTO Emily Watson, Stellan Skarsgård, Katrin Cartlidge, Jean-Marc Barr, Udo Kier, Adrian Rawlins, Mikkel Gaup, Jonathan Hackett, Sandra Voe, Roef Ragas, Phil McCall, Robert Robertson, Desmond Reilly, Sarah Gudgeon, Finlay Welsh, David Gallagher
PRODUCTORA Trust Film SV. AB / Liberator Production S.A.R.L.
PREMIOS 1996: Nominada al Oscar: Mejor actriz (Emily Watson)
1996: Globo de Oro: 2 nominaciones: mejor película drama y actriz drama (Watson)
1996: Festival de Cannes: Gran Premio del Jurado (Lars Von Trier)
1996: Círculo de críticos de Nueva York: 3 premios: mejor actriz, director y fotografía
1996: Nominada Premios BAFTA: Mejor actriz (Emily Watson)
1996: Premios Cesar: Mejor película extranjera
1996: Premios Goya: Nominada a la mejor película europea
1996: Premios Guldbagge (Suecia): Mejor película extranjera
1996: 3 Premios del Cine Europeo: Mejor película, actriz (Emily Watson), Premio FIPRESCI
GÉNERO Drama. Romance | Drama romántico. Discapacidad. Película de culto
SINOPSIS A principios de los años 70, Bess (Watson), una ingenua joven de un pueblo costero de Escocia, se enamora de Jan (Stellan Skarsgård), un hombre mundano que trabaja en una plataforma petrolífera. A pesar de la oposición de la rígida comunidad puritana a la que pertenece, Bess y Jan se casan. Tras la boda, él vuelve a su trabajo, y ella cuenta los días esperando su vuelta. Bess, una creyente devota, cree que su amor está bendecido por el cielo; pero un día sucede un terrible accidente. Primera película de la trilogía “Corazón dorado” de Lars Von Trier.(FILMAFFINITY)
CRÍTICAS —————————————-
“Magistral (…) estremecedora” (Carlos Boyero: Diario El Mundo)
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“Imprescindible; para redimirse no hace falta creer más milagros que la propia existencia y extraña efectividad de esta película” (Antonio Weinrichter: Fotogramas)
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“Más que una película, es una experiencia religiosa: emocional, inexplicable e inextricable a un tiempo. Y, sobre todo, devastadora. La experiencia es única, pero deja esquilmado el corazón del espectador” (Antonio Albert: Cinemanía)