Rebelión a bordo ****


TÍTULO ORIGINAL Mutiny on the Bounty
AÑO
1935
DURACIÓN
132 min. Sugerir trailer/vídeo
PAÍS
Sección visual
DIRECTOR Frank Lloyd
GUIÓN Talbot Jennings, Jules Furthman, Carey Wilson (Libro: Charles Nordhoff, James Norman Hall)
MÚSICA Herbert Stothart
FOTOGRAFÍA Arthur Edeson (B&W)
REPARTO Charles Laughton, Clark Gable, Franchot Tone, Herbert Mundin, Eddie Quillan, Dudley Digges, Donald Crisp, Henry Stephenson, Francis Lister, Spring Byington, Movita, Mamo Clark, Byron Russell, Percy Waram, David Torrence, John Harrington, Douglas Walton, Ian Wolfe, DeWitt Jennings, Ivan F. Simpson, Vernon Downing, Bill Bambridge, Marion Clayton Anderson
PRODUCTORA Metro-Goldwyn-Mayer (MGM)
PREMIOS 1935: Oscar: Mejor película. 8 nominaciones
GÉNERO Aventuras | Aventuras marinas. Siglo XVIII

Hace tiempo que se acabaron los calificativos para Laughton. Siempre positivos, nunca negativos. Y claro, ahora se echan de menos debiendo recurrir a los tan manoseados, genial, espléndido, creible, magnífico, etc. Trabajar con él debió suponer un reto, incluso para actores de la talla de Clark Gable o Tyrone Power, por citar únicamente a dos de los más grandes, tratando de no salir excesivamente trasquilados de esas comparaciones tan inevitables como odiosas.

Su capitán Blyth al mando de la Bounty puede incluirse sin ningún género de dudas en uno de los personajes mas odiosos que haya dado nunca el mundo del cine. Estoy por decir que de no haberse amotinado la tripulación hubiese ser debidamente juzgada en una sumarísima corte marcial por haber desatendido sus derechos mínimos como seres humanos, tal era la calaña del tal Blyth, una especie de despiadado traficante de esclavos con tricornio y patente de corso amparada en las leyes del rey George.

Un film duro para el 35 del siglo pasado que cosechó excelentes premios, cuyo valor es el resultado de la conjunción de una excelente historia con las excelentes interpretaciones tanto de Laughton como Gable como del propio Franchot Tone. Un gusto también encontrarse al “fordiano” Donald Crisp Y que además nos regala una fotografía excelente con el objetivo puesto tanto sobre la vida a bordo como sobre la vida en esos paraísos naturales conquistados por Cook para gloria y prez de la corona inglesa, pero sin olvidarse de captar, mediante primerísimos planos los sentimientos de una tripulación calentándose “in crescendo” por las bellaquerías de un impresentable capitán.

Una película imprescindible, para que aquellos que amamos el cine lo volvamos a amar, una y otra vez. Tiene el sabor de lo auténtico. Tres cuartos de siglo después la afirmación puede parecer exagerada. Se admiten discrepancias. Sin embargo, la primera condición para discrepar es haber visto la película. Luego hablamos…

FATHER CAPRIO

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