En busca de la felicidad***



TITULO ORIGINAL The Pursuit of Happyness
AÑO
2006 Ver trailer externo
DURACIÓN
116 min. Trailers/Vídeos
PAÍS
DIRECTOR Gabriele Muccino
GUIÓN Steven Conrad
MÚSICA Andrea Guerra
FOTOGRAFÍA Phedon Papamichael
REPARTO Will Smith, Thandie Newton, Jaden Smith, Dan Castellaneta, Zuhair Haddad
PRODUCTORA Columbia Pictures / Overbrook Entertainment
WEB OFICIAL http://www.sonypicturesreleasing.es/movies/enbuscadelafelicidad/
GÉNERO Y CRÍTICA

2006: Nominado al Oscar al mejor actor (Will Smith) / Drama. Basada en hechos reales /

LO MALO:
La película es un burdo panfleto neo-con que pretende demostrar que la posición social de cada persona es un fiel reflejo de su talento natural y su esfuerzo. Con gran descaro muestra como el “sueño americano” está al alcance de cualquiera que se esfuerce por conseguirlo.
Este discurso da lugar a una interpretación sumamente perversa del fenómeno de la pobreza pues la presenta como resultado de alguna carencia física o intelectual de la persona (lo cual es totalmente natural e inevitable) o bien como el producto de una personalidad perezosa. En definitiva, algo puramente individual que nada tiene que ver con la raza, el sexo, la desigualdad en origen, el cierre social, etc.
Esta producción nos muestra el lado más oscuro de Hollywood. El de una industria cuya función es imponer un sistema de valores acorde con los principios capitalistas.
Aparte de estas lindezas, la peli está plagada de alabanzas a las instituciones mercantiles y críticas al ente estatal que “roba” a los ciudadanos con la excusa de los impuestos. Uno de los momentos más chungos es cuando el principe de Bel-air pasa por delante de la Bolsa y dice algo así como: “Se les ve a todos tan felices…¿por qué no puedo ser así yo también?”   lapichaavecespica
LO BUENO:
Canto a los beneficios del esfuerzo y a la superación personal, que quizá adolece de un bajo nivel de crítica social, a modo de ejemplo, no se hace mención en el film a los diferentes niveles de tasa de desempleo entre las comunidades blanca y negra o a la delincuencia y violencia existentes en los guetos en los que se mueven los personajes.

Aunque para mí, el film ha supuesto un notable descubrimiento, porque tras muchos años de horrorizarme ante cualquier papel interpretado por Will Smith, al que veía hacer oscilar su carrera entre papeles de raperos listillos y superhéroes supuestamente chistosos, debo reconocerle en este film una notable calidad interpretativa, capaz de diversos registros, de contener su histrionismo natural, incluso de llorar en silencio.

Lo cierto es que ha conseguido emocionarme, aunque deba reconocer que el principal motivo haya sido la entrañable química que él, y su hijo Jaden, desbordan a lo largo de todo el metraje, en el que cualquier mínimo rasgo, mirada, juego, guiño o sonrisa están tan cargadas de complicidad, dulzura y amor, que generan automáticamente la identificación, y no únicamente con sus tiernos personajes, sino con la magia del amor de un padre por su hijo y de un hijo por su padre.

Maximillian

La película es un burdo panfleto neo-con que pretende demostrar que la posición social de cada persona es un fiel reflejo de su talento natural y su esfuerzo. Con gran descaro muestra como el “sueño americano” está al alcance de cualquiera que se esfuerce por conseguirlo.
Este discurso da lugar a una interpretación sumamente perversa del fenómeno de la pobreza pues la presenta como resultado de alguna carencia física o intelectual de la persona (lo cual es totalmente natural e inevitable) o bien como el producto de una personalidad perezosa. En definitiva, algo puramente individual que nada tiene que ver con la raza, el sexo, la desigualdad en origen, el cierre social, etc.
Esta producción nos muestra el lado más oscuro de Hollywood. El de una industria cuya función es imponer un sistema de valores acorde con los principios capitalistas.
Aparte de estas lindezas, la peli está plagada de alabanzas a las instituciones mercantiles y críticas al ente estatal que “roba” a los ciudadanos con la excusa de los impuestos. Uno de los momentos más chungos es cuando el principe de Bel-air pasa por delante de la Bolsa y dice algo así como: “Se les ve a todos tan felices…¿por qué no puedo ser así yo también?”

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